¿Por qué cambian de color las ranas arbóreas verdes?
¿Te has pasado por el Centro de la Naturaleza y has conocido a nuestros embajadores, las ranas arbóreas verdes Harvey y Hopper? Quizá hayas notado que algunos días son de un verde brillante y otros de un color marrón grisáceo oscuro, y te hayas preguntado: «¿por qué?», «¿qué ha cambiado?».
La piel de una rana tiene dos capas: la epidermis y la dermis. La dermis contiene células que producen color, como los cromatóforos, los iridóforos y los melanóforos. Los cromatóforos contienen pigmentos amarillos y rojos, los iridóforos tienen plaquetas cristalinas y los melanóforos contienen pigmentos marrones y negros. Las células de la rana absorben la mayor parte de los colores claros, pero las plaquetas de los iridóforos dispersan y reflejan la luz azul a través de los pigmentos amarillos de los cromatóforos, produciendo así el color verde.
Del mismo modo, cuando la rana tiene frío, unas señales químicas procedentes de la glándula pituitaria provocan que las plaquetas de los iridóforos se contraigan, lo que dificulta que la luz atraviese las plaquetas para ser reflejada. La contracción de las plaquetas crea espacio para que los pigmentos negros se dispersen por todo el melanóforo. Dado que la luz azul no se refleja a través de las plaquetas contraídas, los pigmentos amarillos y negros se combinan para formar un color gris/marrón.
Hay muchos factores distintos que pueden hacer que la rana cambie de color, además de la temperatura, como en el ejemplo anterior. Las ranas arbóreas pueden decidir cambiar de color para mimetizarse mejor con su entorno, como forma de protegerse de los depredadores y para obtener una ventaja a la hora de cazar presas. También pueden optar por cambiar de color en función de la luz solar y la humedad disponibles. En una tarde calurosa y seca, elegirán un color más verde para reflejar la luz solar y mantenerse frescas, mientras que en una mañana más fría y húmeda optarán por un tono más oscuro que les ayude a entrar en calor.
Resulta que las ranas arbóreas verdes son como los anillos del estado de ánimo de la naturaleza. Así que la próxima vez que veas a una rana arbórea verde cambiar de color, recuerda que no es magia, sino biología con un toque de estilo.